Naciones Unidas advierte que uno de cada cuatro partidos del torneo, incluida la posible final, se jugará bajo condiciones de calor extremo en Estados Unidos.
El fútbol y el clima chocan de frente en esta edición del Mundial. Según un informe elaborado por Naciones Unidas, buena parte de los encuentros que se disputan en territorio estadounidense corren riesgo de verse afectados por olas de calor severas, un escenario que ya dejó sus primeras señales durante la fase inicial del certamen.
De los 104 partidos programados, el organismo identificó 26 con probabilidad elevada de calor extremo, entre ellos algunos de los más relevantes del calendario, incluyendo la definición del título en la zona de Nueva York y Nueva Jersey. El dato no es menor: implica que uno de cada cuatro cruces se jugará bajo condiciones que podrían comprometer la salud de jugadores, cuerpos técnicos y público.
Un indicador que va más allá del termómetro
Para establecer estos riesgos, los especialistas no se limitaron a medir la temperatura ambiente. Utilizaron el índice de temperatura de bulbo húmedo (conocido por sus siglas en inglés, WBGT), una herramienta que cruza varias variables —calor, humedad ambiente, radiación solar y viento— para calcular con mayor precisión el nivel real de estrés térmico que atraviesa el cuerpo humano en esas condiciones.
Este enfoque permite anticipar situaciones peligrosas incluso cuando la temperatura marcada por un termómetro convencional no parecería alarmante, ya que la combinación con la humedad puede elevar drásticamente la sensación térmica y el riesgo para la salud.
Las primeras señales de alarma
El informe no habla en abstracto: durante los partidos iniciales del torneo ya se registraron consecuencias concretas. Más de un centenar de personas debieron recibir asistencia médica por cuadros vinculados al calor, y cuatro de ellas terminaron hospitalizadas. A esto se sumó otro episodio climático que interrumpió el desarrollo normal del campeonato: una tormenta eléctrica obligó a suspender el partido entre las selecciones de Francia e Irak.
El reclamo de los futbolistas
Frente a este panorama, el sindicato internacional de jugadores profesionales, FIFPRO, elevó una propuesta concreta a la organización: reprogramar aquellos encuentros en los que la temperatura supere los 28 grados centígrados, con el objetivo de reducir la exposición de los deportistas a condiciones extremas durante los partidos.
La discusión pone sobre la mesa un debate que crece edición tras edición: hasta qué punto los grandes eventos deportivos internacionales pueden seguir planificándose sin incorporar de forma estructural las variables climáticas, en un contexto donde las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas.
Mientras el Mundial avanza hacia sus instancias decisivas, la pregunta que empieza a instalarse no es solo quién levantará la copa, sino bajo qué condiciones climáticas se jugará para llegar hasta ahí.

