A través de la iniciativa comunitaria Bottle Schools, vecinos, estudiantes y voluntarios de Granados levantaron nuevas aulas utilizando envases reciclados rellenos de desechos, integrando educación ambiental con infraestructura escolar sustentable.
En una zona rural del municipio de Granados, Guatemala, una alianza entre estudiantes, familias y voluntarios hizo posible la construcción de nuevas aulas escolares a partir de la reutilización de más de 8.000 botellas plásticas (PET). La iniciativa se enmarca dentro del proyecto Bottle Schools, impulsado por la organización Hug It Forward, el cual busca mitigar la acumulación de basura y resolver el déficit de infraestructura educativa en áreas vulnerables.
El método constructivo se basa en el uso de “ecoladrillos”, recipientes plásticos compactados con bolsas, envoltorios y diversos residuos sólidos no biodegradables hasta obtener una consistencia rígida. Para garantizar la seguridad estructural, las botellas no actúan como soporte principal, sino como material de relleno para la mampostería: se fijan mediante mallas metálicas entre columnas y cimientos de hormigón armado, y finalmente se recubren con revoque de cemento, logrando un acabado idéntico al de una edificación convencional.
Más allá del beneficio edilicio, el programa promueve el fortalecimiento comunitario y la economía circular. Previo a las obras, los habitantes de la comunidad participan activamente en jornadas de recolección, limpieza y preparación del material descartado. Desde sus inicios en 2009, el programa ya ha hecho posible la edificación de 125 escuelas rurales bajo este esquema en distintas regiones del país.
Aunque los impulsores aclaran que la técnica no prescinde del uso de materiales tradicionales como el acero o la dirección de obra especializada, destacan su valor como una solución práctica y de bajo costo que transforma toneladas de basura en espacios formativos para las futuras generaciones.

