Un informe elaborado por WWF México y AgroDer advierte que la agricultura concentra más de tres cuartas partes de la huella hídrica nacional y reclama políticas públicas urgentes para garantizar la sostenibilidad del recurso.
La presión sobre los recursos hídricos de México continúa en aumento. Un reciente informe presentado por WWF México y la organización AgroDer reveló que la huella hídrica del país creció un 16,4% entre 2012 y 2024, impulsada principalmente por la expansión de las actividades agrícolas, el crecimiento poblacional y el desarrollo económico.
La huella hídrica es un indicador ambiental que mide el volumen total de agua dulce utilizado de manera directa e indirecta para producir bienes y servicios. Este cálculo contempla desde la obtención de materias primas hasta los procesos de elaboración, distribución y consumo final.
Según el estudio, el sector agropecuario representa el 75,5% de la huella hídrica nacional, consolidándose como el principal demandante de agua del país. Entre los cultivos que generan mayor presión sobre el recurso se encuentran el maíz, la caña de azúcar, el sorgo, el café y el frijol.
Los especialistas advirtieron que la problemática no se limita a la disponibilidad del agua, sino también a las desigualdades en su acceso. Mientras el sur de México concentra una importante cantidad de recursos hídricos, muchas comunidades de esa región continúan enfrentando dificultades para acceder al agua debido a déficits históricos de infraestructura e inversión.
Durante la presentación del informe, expertos en gestión ambiental y recursos hídricos coincidieron en que la crisis del agua ya representa un desafío del presente y no una amenaza futura. En ese sentido, reclamaron una visión estratégica de largo plazo que combine inversión en infraestructura, protección de ecosistemas, eficiencia productiva y políticas públicas orientadas al uso sostenible del recurso.
El documento también subraya la necesidad de incorporar la huella hídrica como herramienta de planificación para gobiernos, empresas y consumidores, con el objetivo de reducir el impacto sobre las fuentes de agua y fortalecer la seguridad hídrica en un contexto marcado por el cambio climático y el aumento de la demanda.

